Por defecto el iPhone guarda las fotos en HEIC. Esos originales llevan abundante información sobre el dispositivo y las condiciones de la toma, lo que es una buena prueba de que una persona hizo la foto.
Un HEIC original contiene EXIF como el modelo, el objetivo, la exposición y la hora de la toma, registros propios del fabricante y a veces datos de profundidad. Si sobreviven y concuerdan entre sí, cuentan a favor de una foto tomada con cámara. Aun así, los metadatos pueden reescribirse, así que nunca prueban nada por sí solos.
La hoja de compartir, la mensajería y las subidas web convierten el HEIC a JPEG, eliminan casi toda esa información y recomprimen. Esas copias tienen poco que decir sobre su origen y aumentan los resultados no concluyentes.
Algunas funciones de edición con IA de los móviles recientes registran la edición en los metadatos o con una marca visible. Si existe ese registro va al eje de alteración; si no, deciden el análisis de alteración y los detectores.
Para una foto que hay que comprobar, usa una transferencia que no la convierta, como enviar el archivo original, compartir el archivo o copiarlo por cable. Analizar el HEIC original tal cual muestra la mayor cantidad de evidencia.
Esta guía es orientación general, no asesoramiento jurídico. El resultado de un análisis es una valoración probabilística, no una prueba.