En el aula, los detectores de IA se usan con facilidad como si dictaran sentencia. La detección de texto puede marcar escritura humana, sobre todo de estudiantes de idiomas y de trabajos traducidos. El uso correcto de un resultado es como punto de partida para una conversación.
Un resultado evalúa cuánto se parecen las estadísticas de un texto a las de un modelo generativo. No prueba que el alumno usara IA, y conviene saber de antemano que algunos textos humanos se marcan como IA.
Los textos en una segunda lengua, los traducidos automáticamente, los breves y las plantillas formales dan más falsas alarmas o salen no concluyentes. En esos trabajos, da menos peso al resultado.
Los borradores y el historial de revisiones, una explicación del proceso de escritura y una breve comprobación oral son fundamentos mucho más fuertes que un resultado de detección. Los rastros de revisión en los archivos de documento también cuentan parte de esa historia.
Indica en el enunciado hasta dónde puede usarse la IA y cómo declararlo. Unas reglas claras reducen los malentendidos y facilitan que el alumnado declare su uso.
Esta guía es orientación general, no asesoramiento jurídico. El resultado de un análisis es una valoración probabilística, no una prueba.